La telemedicina dejó de ser una solución de emergencia nacida durante la pandemia. Hoy se está convirtiendo en uno de los pilares más importantes de la salud preventiva, la experiencia del usuario y los programas corporativos de bienestar en México.
El concepto ya no se limita a “consultas por videollamada”. Actualmente incluye expedientes clínicos digitales, monitoreo remoto, recetas electrónicas, atención psicológica, orientación nutricional, seguimiento de enfermedades crónicas y plataformas integrales de wellness que conectan aseguradoras, empresas, médicos y pacientes en tiempo real.
En un país donde el acceso médico sigue siendo desigual y los costos de atención continúan creciendo, la salud digital representa una oportunidad enorme tanto para el sector asegurador como para las áreas de Recursos Humanos y bienestar corporativo.
La pandemia aceleró radicalmente la adopción de servicios digitales de salud. Según datos citados por la industria healthtech en México, las teleconsultas se cuadruplicaron desde 2018 y la receta médica digital creció 3.5 veces. Además, la inversión en healthtech registró un crecimiento superior al 300% en años recientes.
Este crecimiento responde a varios factores:
Al mismo tiempo, el gobierno mexicano también ha impulsado procesos de digitalización y plataformas de salud pública, reconociendo que la tecnología será clave para ampliar cobertura y eficiencia.
Sin embargo, el crecimiento no está exento de retos. La brecha digital todavía limita el acceso en ciertas zonas rurales y segmentos socioeconómicos. Datos de INEGI muestran que históricamente el acceso a internet ha sido considerablemente menor en hogares de menores ingresos y zonas rurales.
Aun así, la tendencia parece irreversible.